En protección digital es común usar “falso” como categoría general. Jurídicamente y comercialmente, sin embargo, una publicación puede corresponder a fenómenos distintos y requerir respuestas diferentes.
Falsificación
Existe una imitación o reproducción no autorizada que se presenta como producto auténtico. La revisión suele concentrarse en el producto, origen, vendedor, imágenes, precio y trazabilidad.
Reventa legítima
Un tercero puede estar revendiendo un producto auténtico. La existencia y alcance de restricciones dependerán de la jurisdicción, contratos, agotamiento de derechos y forma de presentación.
Distribución no autorizada
El producto puede ser auténtico, pero comercializado fuera del canal previsto. Esto puede plantear problemas contractuales, regulatorios, de garantía o de imagen sin que necesariamente exista falsificación.
Uso engañoso o suplantación
Una cuenta puede no vender productos falsos, pero presentarse como oficial, utilizar signos o materiales de manera confusa, o captar pagos y datos mediante engaño.
La categoría correcta define la evidencia, el fundamento y el canal de actuación.
Antes de denunciar conviene identificar qué derecho se invocará, qué hecho concreto se atribuye y qué resultado se busca: retirar una publicación, corregir una presentación, investigar una red o preservar antecedentes.